El culto a Isis, diosa de la fertilidad y la fortuna, fue principal en los núcleos urbanos de la Callaecia. En las capitales de los tres conventos, de marcado carácter agropecuario, esta diosa garantizaba buenas cosechas y fertilidad a sus devotos.
Podemos decir con seguridad, que Isis ocupaba un lugar principal en el culto religioso de los habitantes de los conventos del N.O.
La imagen de Isis-Madre sigue un patrón predeterminado desde Egipto hasta la época romana. Son figuras de mujer, de tamaño natural, en piedra policromada, con grandes ojos, que tienen a su hijo Horus en brazos y al que le presentan un pecho desnudo en acción de amamantar.
La imagen de Lugo además de estas características, se viste con ropajes de aspecto húmedo, característicos en las estatuas divinizadas de la época de Augusto.